domingo, 15 de diciembre de 2013

Arquímedes y sus anecdotas

De la biografía de Arquímedes, gran matemático griego, ingeniero, físico y astrónomo  a quien Plutarco atribuyó una «inteligencia sobrehumana», sólo se conocen una serie de anécdotas. La más divulgada se refiere al método que utilizó para comprobar si existió fraude en la confección de una corona de oro encargada por Hierón II, tirano de Siracusa y protector de Arquímedes, quizás incluso pariente suyo. Hallándose en un establecimiento de baños, advirtió que el agua desbordaba de la bañera a medida que se iba introduciendo en ella; esta observación le inspiró la idea que le permitió resolver la cuestión que le planteó el tirano. Se cuenta que, impulsado por la alegría, corrió desnudo por las calles de Siracusa hacia su casa gritando «Eureka! Eureka!», es decir, «¡Lo encontré! ¡Lo encontré!». 
 Hoy sabemos gracias a él que su famoso principio de Arquímedes se formula matemáticamente de la siguiente manera:


Empuje(N)=Densidad líquido(Kg/m3)·Volumen cuerpo(m3)· Gravedad(9'8m/s2)
 
Su principio se enuncia de la siguiente forma:

Todo cuerpo sumergido en un liquido experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso del líquido desalojado.

Lo cual le permitió descubrir que el orfebre había cometido fraude.